Puede que para muchos sea el mismo rollo de siempre: Quiero que me quieran, no pinto nada, no hago nada bien.. Pero si alguien de verdad quiere ayudarte, volverá a escucharlo entero, intentará que esta vez no llores y te recordará que ni muchísimo menos estás sola: al revés.
Aunque las personas que de verdad valen la pena se pueden contar con los dedos de una mano, te hará ver que tienes a mucha gente en la que confiar, a la que querer y dejar que te quieran. Que siendo como eres no puedes estar sola, y que no se cansará de repetírtelo.
Y así es como me siento millones de veces en las que hasta que no me paro a pensar o alguien se molesta en recordármelo, no me doy cuenta de lo verdaderamente afortunada que soy por estar rodeada de gente tan increíble.




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