¿Sabes? No suelo creer en las casualidades. Me han enseñado que todo pasa por algo, y que somos el resultado de las cosas buenas y malas que vivimos, aunque no siempre merecidas.
Pues bien, no se me ocurre otra manera de explicar nuestro principio. Porque claro,piensas, ¿Qué pueden tener en común una andaluza y una maña que se conocen por una red social? Casualidad,si,pero la más bonita.
Poco a poco,cada vez que te leía veía que te parecías a mi. Mismas canciones, mismos sentimientos. Mensaje tras mensaje acabó tu pin en mi Blackberry.
¡Fue tan rápido! Mira que yo cojo confianza en la gente muy deprisa,pero contigo.. no sé,fue diferente. Empiezas a valorar los kilómetros cada vez que estás mal,ella te ayuda y no puedes darle un simple abrazo.
Cada vez que te pide un poco de tiempo porque necesita a alguien que la escuche y no puedes estar a su lado para mirarla a los ojos y decirle que no merece la pena por lo que está llorando.
Alguien tan igual a mi, a quien no hace falta decirle nada porque ya sabe por mi forma de escribir cuando necesito hablar.
No todos los días se conocen personitas como tú,eso que te quede claro. Hablando contigo me doy cuenta de que ni la mitad de las personas de mi alrededor a las que podría considerar amigas,sabrían responder a muchas cosas sobre mi. Tú si.
Tú,yo,nuestras conversaciones hasta las mil,nuestras fotos, canciones, rayadas,movidas,lloros,te quieros.. Estos últimos meses, aunque hayan sido a través de una pantalla, me han servido para darme cuenta de que no hace falta conocer a alguien desde hace muchos años para saber que quieres que no te suelte nunca.
Gracias por recogerme siempre que he caido, por confiar en mi desde el primer momento, por dejar que te contara cosas que no le he contado a nadie, por ayudarme a ser mejor.
Esto es el principio de algo grande,mi niña.
Te quiero.
